Esencias Chamánicas de México Antiguo

 
Así como existe la terapia vibracional proporcionada por las flores de bach, existen otros diversos sistemas florales, de elixires, plantas, hongos etc. basadas en el mismo principio terapéutico, abrir un proceso de sanación emocional profundo, donde cada persona es un ser totalmente individual, con una historia particular, en donde la alopatía ha generalizado el sintoma, sin abordar la causa. 
Las esencias chamánicas son, un potente y transformador proceso de sanación. Llamadas muchas veces "Constelaciones líquidas", por el trabajo completísimo que hacen a nivel de abordar las temáticas que las personas heredamos y cargamos en nuestra herencia familiar. Son además una forma segura de vivir las tremendas transformaciones que entregan las plantas de poder, como el peyote, ayahuasca, etc. y que ahora están "enbotelladas" .
 
Es recomendable tomar estas esencias bajo una contención psicoterapéutica, pues el proceso se hace más amigable, rápido y efectivo; aunque también se pueden tomar para explorar en la apertura de conciencia para sanadores, reikistas, artistas, meditadores y terapeutas. Cuando se trabaja con las esencias chamánicas, se abre paso a conectarse con las vivencias del alma. Para conectarse vivencialmente con los registros de mi alma, una herramienta que combina perfectamente con las esencias chamánicas, generando cambios sustanciales en todos los ámbitos de mi vida, es la lectura de registros akáshicos, donde abro la consciencia a ver respuestas desde mi yo superior, conectada con esta ú otras vidas, para abrirme a la sanación de todo mi ser.
 
¿Que son las esencias chamánicas de méxico antiguo? 
Texto de su creador, 
Dr. Luís M. Solana y Sentíes.
 
Los seres humanos transitamos una serie de experiencias que van forjando nuestra personalidad. Muchas de ellas son de naturaleza biográfica, es decir: Acontecen dentro del transcurso de la vida desde el nacimiento hasta el hoy.
 
Otras, pertenecen al universo de lo pre-personal, ese tiempo en el cual se habita el vientre materno y se aprenden las respuestas emocionales básicas.
 
Unas más provienen del universo que incluye todo aquello que esta mas allá de los límites que demarcan las fronteras del Yo y que se nutren de las dimensiones kármicas, arquetípicas y constelares familiares que configuran la morada trans-personal del hombre.
 
Las Esencias Chamánicas no son un sueño, son una realidad demostrada en el trabajo clínico cotidiano de innumerables terapeutas en lugares como Suiza, Chile, Argentina, España, Costa Rica, Venezuela, Cuba, Egipto y desde luego México.
 
Su eficacia resulta impresionante, en Terapia Floral son contadas las esencias que pueden alcanzar los niveles que se logran con las esencias chamánicas. Tal aseveración puede resultarles jactanciosa pero en este punto particular yo sólo soy la voz de quienes las han utilizado. Definitivamente resultan una excelente llave para acceder niveles muy arcaicos de conciencia e inconsciencia, ahí donde los patrones ancestrales nos atan al pasado, y nos condenan a vivir prisioneros de circuitos de repetición de conductas.
 
Indudablemente que a todos los terapeutas no preocupa tener éxito con todos y cada uno de los pacientes, sin embargo no siempre es así. En la práctica clínica, cotidianamente encontramos que nuestros tratamientos... en algunos casos, resultan óptimos pero sólo por periodos cortos de tiempo, las mejorías suelen ser pasajeras y el paciente conforme pasa el tiempo llega a desesperar de no ver una respuesta sostenida. Llega incluso a pensar que solo le estamos dando atole con el dedo.
 
Esto ocurre debido a que el conflicto no tiene relación directa con él, esto es en el orden de lo personal, o sea lo aprendido, lo vivido a partir del nacimiento. Como no está dentro de ese contexto, no tiene conciencia de él y por ende ni siquiera sabe que existe tal conflicto. ¡Y si él no lo sabe, menos aun nosotros! Nuestro accionar depende directamente de la información que el cliente nos allega y ¿cómo va a allegarnos algo de lo cual no tiene conciencia? Ello conduce, a que nuestros tratamientos resulten incompletos e insuficientes, y que a la larga, o no tan larga, el paciente nos diga adiós, con el consiguiente trastorno que ello implica, pues nos deja un gusto amargo de derrota entre los labios.
 
Pensando en todo ello y habiendo también degustado innumerables veces ese sabor amargo de incompetencia y derrota que acabo de mencionar, y que aunados a mi condición de médico especializado a contra voluntad en la atención de patologías terminales, dichos fracasos se acompañan además de la frustración de no poder hacer nada por mitigar las dolencias que acompañan a la mayoría de enfermos que las sufren. Mucho tiempo considere dichas enfermedades como crueles asesinos, que no conformes con arrebatarle la vida al enfermo, mientras este no moría se entretenían arruinando su existencia, logrando que ese tiempo de espera, se tornara la más de las veces un calvario donde dolores, culpa, miedo, ira, impotencia, frustración, desamor, vergüenza, humillación y toda esa serie de sentimientos afines que todos hemos llegado a conocer, se encargaban de llenar de confusión un tiempo que bajo otras condiciones o con una diferente visión, podría servir para encontrar esa paz que en teoría todos anhelamos alcanzar antes de cruzar esa puerta dimensional a la cual llamamos muerte y que tanto nos aterra.
 
Hoy puedo ver las cosas desde otro ángulo, donde la enfermedad sí tiene sentido, y si exceptuamos los procesos patológicos tóxicos y los accidentes, esta enfermedad nunca es consecuencia de la mala suerte o de la virulencia de algún factor externo que actúa aisladamente.
 
Invariablemente, el conjunto de síntomas que aparecen en la enfermedad sólo expresan una psicología adaptativa, que normalmente se interpreta y se vive como una patología incomoda y en ocasiones dramática, que nuestra ceguera espiritual impide que cumpla con su postulado esencial, y que no es otro que provocar una crisis, donde se apuesta la salud física pero en aras de lograr cumplimentar el plan espiritual que debería ser nuestro máximo objetivo en esta vida terrenal.
 
 
 
Historia
 
De la influencia del pensamiento del Dr. Hamer, nacieron los 21 remedios chamánicos. Su postulado de que el cáncer es el resultado de un Shock emocional, brutal que nos coge a contra pie y que vivimos en soledad, me llevo a pensar que para encontrar una cura, habría que, buscar un similar o elaborar un opuesto, ese último aspecto lo descarte pues demasiada gente ya está ocupándose de ello, y lo que han conseguido son sólo venenos, tan potentes, que sí, logran detener el cáncer pero entre las piernas terminan llevándose la vitalidad del enfermo y la posibilidad de una decente calidad de vida para su última etapa.
 
Quedaba la concepción homeopática del Dr. Hahnemann, quien postuló que lo similar se cura con lo similar, o sea “SIMILIA, SIMILIBUS, CURANTUR”. Había que buscar algo capaz de provocarnos un shock brutal, algo que no supiéramos a donde nos podría llevar ni lo que ahí pudiésemos encontrar, y que tuviera además la peculiaridad de ser una experiencia vivida en soledad.
 
Finalmente mi curiosidad y la causalidad, me llevaron a encontrarme con los Teonanacatl, los hongos enteógenos, mejor conocidos como alucinógenos y que en los años 50s-60s María Sabina, chamana mazateca de Huautla dio a conocer al mundo entero. Ellos, son capaces de contactarnos con el cielo o el infierno, la felicidad o la tortura, nunca se sabe a dónde te llevarán, y terminan siendo una experiencia íntima definitivamente incompartible, que cumplía con todos los puntos que señala el Dr. Hamer. Había que elaborar remedios con ellos y someterlos a pruebas e investigación terapéutica, todo ello se llevo a cabo de 1998 al 2000, año en que los primeros resultados se hicieron públicos en el Congreso Floral de La Habana Cuba, donde se presentó formalmente el Set de Hongos Sagrados, ahora podemos hablar del Set de Flores Sagradas y de otro más, conformado por cactáceas y semillas a las que englobé en un solo concepto y denomino Plantas Sagradas.
 
En algún momento después de haber dado a conocer las Esencias chamánicas, alguien dijo que elaborar remedios a partir de hongos, cactus y semillas no se apegaba a los dictados del Dr. Bach... que más bien estos, deberían catalogarse como remedios homeopáticos. Sin lugar a dudas su comentario pretendía ser descalificativo, no obstante resultaba ser todo lo contrario, pues reflejaba que habían alcanzado a comprender, por lo menos, una parte del accionar de estas esencias.
 
Efectivamente… algo de razón tenía en su comentario; No se puede decir que “quepan” exclusivamente dentro de la categoría de Remedios homeopáticos aún cuando se trata de tóxicos que al ser llevados a su mínima expresión, curan lo que antes enfermaban. Tampoco caben a plenitud en la de elixires florales pues estos exclusivamente son portadores de una virtud, la virtud de cada flor en particular y que está ahí para ayudarnos a superar una debilidad o carencia, actúan de acuerdo con el principio de los contrarios.
 
Las esencias chamánicas tiene la peculiaridad de actuar en las dos direcciones, como similares y como contrarios, conllevan veneno junto con virtudes. Por ello, Las Plantas Sagradas son tratadas diferente de otras plantas, quizás más bellas, sí, eso nadie lo niega, pero no igual de sacras.
 
Una planta sacra tiene además de la virtud floral y la similitud homeopática, al maestro que la templa, dándole dirección y sentido a vivir la enfermedad, vaciando antes de llenar, pues sabe que poco puede caber donde ya hemos ido guardando tantas cosas generalmente lastimosas y degradantes. “Nunca será igual, poner y poner agua dulce en un recipiente con agua de mar y así hasta llegar a hacerla agradable al paladar, comparado con el hecho de tirar el agua de mar y simplemente volver a llenar el cuenco con agua dulce en su totalidad.”
 
Todo esto es lo que a los maestros chamanes, a través de su historia, los ha llevado a distinguir a unas plantas de las otras.
 
 
 
Conjunción Homeopática, Floral y Trans-personal
 
De las Esencias Chamánicas hay que resaltar como primer y más importante característica, ese triple comportamiento que acabo de mencionar someramente en él capitulo anterior, pero que precisa una mayor explicación.
 
Acción Homeopática: Porque en su accionar, está la ley homeopática de que lo semejante se cura con lo semejante. Esto es, que a una acción "X" (enfermante), oponemos otra acción de igual magnitud y frecuencia (curativa), anulándose una a la otra Caos + Caos, igual a armonía, Crisis Real + Crisis Agregada igual a Sanación.
 
Acción Floral: Porque cada esencia contempla una virtud que le es inherente, tal como en los remedios del Dr. Bach, actuando conforme a la ley de los contrarios, oponiendo una virtud a la acción inespecífica de un defecto.
 
Acción Mágico-Transpersonal: Porque el espíritu de las plantas trabaja en esferas que escapan a la comprensión humana y que tienen mucho que ver con la naturaleza divina de la creación. Podríamos aventurar que se trata de una Potencia Mental Espiritual contra los efectos de una Carga Karmática o Evolutiva.
 
Estos remedios, no obstante su gran potencial y lo profundo de los niveles terapéuticos que logran alcanzar, no son panaceas ni fórmulas mágicas.
 
Cáncer y similares, no son los enemigos a vencer sino manifestaciones del verdadero enemigo, oculto a nuestros ojos, a nuestros recuerdos y lo más importante, a nuestra conciencia. En la medida que el ser humano resuelve su problemática existencial y rescata su posibilidad de ser feliz, los procesos mórbidos que lo aquejan igualmente se suavizan y comienzan a desaparecer.
 
 
 
Convergencias Filosóficas
 
La descripción que hago en mi libro de cada una de las esencias, posiblemente ilustra el concepto de reparación orgánica y emocional que ellas producen, pero nunca, ni remotamente, describirá la sabiduría ancestral del espíritu que anima estas esencias chamánicas. Para entenderlas hay que hablar de convergencia… convergencia filosófica entre representantes de diferentes corrientes terapéuticas y este nuevo sistema.
 
¿Por qué?... Trataré de ejemplificarlo de la manera más simple que sea posible. Para Samuel Hahnemann, padre de la homeopatía, enfermedad es la pérdida del equilibrio en cualquiera de las 3 esferas que para él, conforman al ser humano: Orgánica, mental y espiritual.
 
Señalando que de las tres, de origen el campo o esfera más afectado en primera instancia, es el espiritual, salvo contadas excepciones como heridas, traumatismos o intoxicaciones que inciden primeramente sobre lo orgánico o lo mental.
 
Para Bach, al igual que Hahnemann, el origen de la disfuncionalidad está en el alma, donde se gestan sentimientos o emociones, generalmente como mecanismos defensivos que aseguren la supervivencia, pero donde dicha emoción termina siendo, ya no la defensa sino el enemigo potencial, debiendo ser erradicada del alma oponiéndole su opuesto (virtud versus defecto) y así sanar la totalidad del ser.
 
Dentro de este tema de las convergencias, quisiera incluir una muy importante, la freudiana; pues no obstante que Freud dentro de la psicología moderna hay quienes lo consideran ya no muy actual, es innegable que la psicología es otra después de él.
 
Freud decía que la patología conductual era el resultado de experiencias emocionales traumáticas vividas durante la etapa del desarrollo, rechazadas, combatidas y olvidadas aparentemente, pero con una constante influencia inconsciente que terminará deteriorando la conducta, el pensamiento y las emociones.
 
Jung… al igual que la mayoría de psicólogos de ese tiempo, inicialmente se ajusta al pensamiento freudiano, pero termina difiriendo de él, dado que no considera que los eventos infantiles sean los causantes de todas las conductas patológicas, siendo que para él es más importante el aspecto espiritual, e influenciado por su formación filosófica oriental, adiciona a la psicología una cartografía que incluye a lo biográfico, lo trans-personal, lo pre-personal y lo arquetípico.
 
Stanislav Groff, por mencionar alguien de relevancia en la psicología contemporánea, con su método de respiración holotrópica, recrea aun más el original planteamiento de Jung, y como corolario, Hamer, el controvertido creador de la nouvelle medicine o noin medicinier, plantea que el desarrollo evolutivo de las especies coronado en el homo sapiens, ha dejado pautas de comportamiento grabadas en la memoria celular (filogenia) que se disparan ante cualquier evento que rememore traumas arcaicos, real o simbólicamente… la respuesta a tales pautas de comportamiento psico biológico serán asimiladas finalmente por el individuo, en función a su desarrollo intelectual y la estructura social donde se desenvuelve, incluso llegando a adquirir un carácter simbólico o figurado, pero sin perder o abandonar su original contenido arcaico biológico.
 
Resumiendo: Hoy, todos nosotros compartimos la misma visión del como enfermamos y podríamos definirlo de la siguiente manera: las tres esferas que integran al individuo, la orgánica, la mental y la espiritual se desfasan una con otra generando un caos energético, es como si cuerpo, pensamiento, emociones y espíritu ya no pudieran estar de acuerdo y no cooperaran entre sí para el bien de esa unidad bio-psico-espiritual que es el ser humano.
 
Hahnemann, esboza, intuye la memoria celular y la plasma en su teoría miasmática, condición hereditaria donde se engloba a la totalidad de patologías existentes como resultantes bien sea de la sarna o psora, la tuberculosis o sicosis, y la gonorrea o lúes como causas de la sífilis. Para él los seres humanos deben ser considerados integralmente (holismo) o sea orgánica, mental y espiritualmente, y preconiza que la curación debe ser suave y duradera. Para Bach la enfermedad no debe considerarse obra de la casualidad sino de la causalidad, donde los síntomas son una trama de significados que indican el ajuste o no al sendero que conduce al alma por el recto camino de la evolución.
 
Como las Flores de Bach o de otros sistemas florales, las Esencias Chamánicas de México se proponen actuar sobre los canales de energía y restablecer en la persona el equilibrio necesario para superar los problemas emocionales, mentales y físicos que le agobian.
 
Cuando extendemos el proceso enteógeno o psicodélico al ámbito trans-personal, los límites de la causalidad lineal se expanden. Esto nos lleva a considerar que no sólo nuestro nacimiento biológico sino diversas situaciones experienciales durante el momento de la gestación, desde el coito mismo, luego la implantación y todo el transcurrir de la vida intrauterina, vienen siendo factores de impacto para la vida psicológica de cada uno de nosotros, pero ahí no para el asunto, y a eso debemos agregar aun los recuerdos ancestrales, raciales y filogenéticos, también aquello que han denominado inteligencia conciente a nivel ADN molecular y metafísico del código genético, lo que yo llamo memorias laterales o sea lo que vivimos en los sueños inconscientes y por si no fuera suficiente, aún debemos sumar la dinámica arquetípicas, la muy controvertida reencarnación, las vidas pasadas y como remate la ley del karma.
 
Su enfoque terapéutico, también es holístico porque visualiza al hombre, no fractualmente, sino en relación íntima con el universo.
 
El criterio de curación no debe ser la eliminación de los síntomas, sino el cambio de perspectivas o paradigmas del sujeto enfermo. La recuperación de su paz mental y su felicidad interior.
 
Los Elixires Chamánicos nos amplían la perspectiva trans-personal y espiritual de la existencia, colocándonos en un viaje de auto descubrimiento, en un repaso de situaciones pasadas, a veces añejas pero vistas cada vez desde diferentes ángulos y/o dimensiones, ayudándonos a encontrar nuevas respuestas y actitudes, que dan un nuevo sentido de ser, de grupo y de especie, potencializando a la vez lo que de espiritualidad hay en nosotros, ¿y como lo hacen?, conectándonos con nuestra matriz primigenia, con la divinidad...
 
Para Bach al igual que para Hamer: La enfermedad no es un mal a suprimir sino un beneficio a comprender.
 
Los remedios chamánicos vienen a ser transformadores de la conciencia, agentes de cambio que generan un contacto profundo con el sentido de auto responsabilidad con la vida, con nosotros mismos, y también como facilitadores de nuevos paradigmas.
 

Se trata, entonces de mantenerse alerta y abiertos a nuestras emociones, de manera que cuando surjan, en lugar de suprimirlas, sea capaz de recuperarlas, rescatarlas del olvido y tomar conciencia de ellas. Aquí es cuando los elíxires chamánicos en su accionar conjunto, enriquece a los otros elixires florales dando una nueva significación a la rabia, la sensación de soledad, los miedos, el odio, la ansiedad de poder, de control, etc. 

La curación que conduce al AMOR y a la plenitud nunca ha sido otra cosa que la rendición a uno mismo, una rendición que conduce al cuerpo a la experiencia sensible y a la auto aceptación, la cual comienza a gestarse cuando el paciente decide que se quiere curar; a partir de ahí, paso a paso, comienza a abrirse el camino hacia el bienestar, la sabiduría y también la recuperación del AMOR por uno mismo y por el mundo. 

Efectos generales
. Evocan memorias filogénicas
. Corrigen aprendizajes ontogénicos
. Reestructuran los programas homeostáticos
. Aceleran el tránsito enfermedad-salud
. Facilitan el proceso de Meditación profunda, el de ensoñación y ayudan a la transmutación.
. Incrementan la autoestima y la alegría de vivir.
. Facilitan la introspección.
. Eliminan máscaras, permitiendo la pérdida del control y posterior armonización de los miedos. . Despiertan el recuerdo de shocks pasados, incluidos los prenatales, permitiendo verlos como desde afuera, a través de análisis introspectivos, de ensoñaciones o sueños reveladores.
. Actúan más rápido y con menos crisis curativas. (Aunque hay casos de pacientes que viven crisis fuertes que pueden durar hasta 10 a 15 días, sólo que la persona experimenta la íntima convicción de que ello está bien y que siendo en su beneficio debe soportarlo).
. Aumentan el apetito sexual e intensifican el placer orgásmico.
. Exploran la mente y facilitan el conocimiento interior.
. Inducen a estados de ensoñación más frecuentes y más duraderos.
. Exaltan la sensibilidad táctil y la percepción extrasensorial.
. Magnifican los sentidos del olfato y el gusto.
. Mejoran la relación con los demás. 
. Estimulan la imaginación visual facilitando acceder al inconsciente y al sistema nervioso voluntario.
. Producen estados de paz, de gran relajación y aceptación de la vida y/o estados de euforia.
. Incrementan la alegría de vivir, aumentando la energía física como mental.
. Incrementan la autoestima, seguridad y decisión para no aceptar lo que desagrada.